


Miro al techo que hoy ha vuelto a gotear, hacía tiempo que no llovía así. Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti. Lo que en realidad viene a ser lo mismo. Lo que, por crueldad, ahora viene a dar igual.Y vino un pájaro a posarse en mi ventana. Tenía una ala rota y su plumaje era gris y azul. Y al acercar mi mano y comprobar que no, no echaba a volar supe de inmediato que lo enviabas tú. Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir, y cuando lo hizo aún llovía aquí.
Y contemplo junto a mí el cadáver del que fui, según tú, en una ocasión, y es la mancha de humedad la de la herida mortal impregnada en el colchón.
nacho vegas
